sábado, 23 de diciembre de 2017

El miembro avatar

En todos los años que nos venimos dedicando a realizar talleres de constelaciones familiares, no es la primera vez que las personas que acuden nos preguntan algo muy lógico: “¿por qué solo me siento yo mal en mi familia si mis hermanos también tienen los mismos padres y todos compartimos los mismos ancestros? Ninguno de ellos acude a terapia ni se complica con el crecimiento personal. Están adaptados al sistema y celebran las fiestas, trabajan, tienen hijos, etc., como todo el mundo. No se cuestionan, por ejemplo, si están siendo manipulados por la sociedad de consumo u otras preguntas que yo desde bien pequeña ya me hacía”

A mí me gusta llamarles a estas personas que se sienten desadaptadas y diferentes de su sistema y en cierta medida, de la sociedad, el miembro avatar. No porque sean salvadoras de nada, sino porque escuchando su corazón, se mueven en una dirección diferente del resto. Escuchando su propia voz, se mueven en contra de las normas establecidas en su familia, son capaces de romper el código de honor que hay en ellas porque sienten que algunas normas les aprietan, como unos zapatos viejos, y deciden no cumplirlas más. Para realizar esto, se necesita coraje, porque la fuerza del grupo es mayor que la individual, y la culpa de no seguir lo establecido, también surge. Estas personas son las que acuden a mis terapias y a los talleres de constelaciones. En éstos se ve más claramente, cómo, al moverse ellas, se benefician los demás. El cambio que estas personas realizan a nivel personal, influye inexorablemente en su familia, la cual, de manera indirecta, se modifica y sale beneficiada. Por eso les llamo el miembro avatar, porque al decidir ser ellas mismas, iluminan su entorno y los de su alrededor se pueden conectar más fácilmente con su propia luz.

Como decía antes se requiere coraje, pues la decisión de pedir ayuda, de solicitar un acompañamiento porque se ven incapaces de realizar un tramo de su vida en solitario, suele estar acompañado de un síntoma, de una incomodidad física, emocional, laboral, etc. Suele haber una ruptura que les quite de su zona de confort. Es entonces cuando vienen a consulta. Para mí siempre es un honor y motivo de celebración, dar acogida a estas personas, valientes personas. Muchas gracias por confiar en nosotros.

Mañana una gran parte de la humanidad celebramos otra Fiesta. Para muchos, los más adaptados al sistema, significa un reencuentro con los regalos, la familia, amigos…, para otros supone un recuerdo entrañable de alguien que hace más de dos mil años decidió ser él mismo y romper con las normas establecidas. El se atrevió a tocar y dejarse tocar por los que estaban mal vistos, los que vivían “al margen de los adaptados” y se identificó con ellos. Grande entre los grandes, Jesús vino a ser él mismo, a manifestar de manera plena, el amor del que es capaz todo ser humano. El fue avatar porque mostrando su corazón, nos recordó que nosotros tenemos la misma capacidad amar. Revolucionó la sociedad en la que vivía y le costó la vida. Lo sabía, y aún así, no pudo de dejar de hacerlo.

No pudo dejar de amar porque al final de su vida, se descubrió a sí mismo siendo solo Amor. Mañana, algunos celebramos que Jesús vino a la Tierra y se quedó para siempre. Su Luz es nuestra Luz.

¡FELIZ NAVIDAD!

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