viernes, 29 de mayo de 2015

El reto de las Humanidades en la enseñanza

En esta época del año, los estudiantes acaban el curso escolar.
En Encuentros con conciencia nos acercamos en esta ocasión ,al municipo de Vecindario, en la preciosa isla de Gran Canaria. Celebramos con las alumnas y alumnos del Instituto, el fin de segundo de bachillerato. Para ello, hemos “rescatado” una parte del discurso de una de sus profesoras, Raquel García, que les dedicó con motivo de la clausura escolar. Sus sabias palabras no dejan indiferente, evocan esa añoranza de valores humanos en la sociedad, que todos sentimos.

Os dejamos con ella, vale la pena llegar hasta el final del texto, sus alumnos la eligieron de madrina y acertaron. Todo un lujo. Enhorabuena a todas y todos.

"...Y continúo. Acabáis de terminar el bachillerato de humanidades y ciencias sociales. Así como vuestros compañeros y compañeras el bachillerato de ciencias y tecnología . Cada persona de las aquí presentes está feliz por ustedes. El bagaje formativo y personal conseguido estos años formará parte de vosotros para siempre, y con sus títulos se les abren los caminos hacia esa vida profesional a la que aspiran.     
Pero quizás no a todos se les ofrezcan las mismas oportunidades. ¿A qué me refiero? Recurro a las palabras de la  filósofa Martha Nussbaum, premio príncipe de Asturias en el 2012:   

“Las humanidades y las artes están recibiendo recortes en casi todos los países del globo. Las autoridades las ven como lujos inútiles justo cuando los estados consideran que deben acabar con todo lo que no sirva para ser competitivos en el Mercado mundial, y están por ello perdiendo terreno sin parar en los currículum , así como en las mentes y corazones de los padres y los estudiantes”.

Y yo me atrevo a pediros perdón por ello. Perdón por una sociedad que ignora o, peor aún, que parece olvidar que gracias a humanistas  que lucharon por separar la fe de la razón tenemos ciencia, que gracias a humanistas que lucharon por separar la iglesia del estado, y por los derechos de la ciudadanía frente a los abusos de las clases gobernantes, tenemos democracia. Que gracias a humanistas que lucharon por la igualdad podemos proponer como el gran proyecto de la humanidad el cumplimiento de los derechos humanos. ¿Puede haber algo más importante que esto?

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Quizás algunos y algunas estéis ahora pensando, sí, bueno, pero la mayor parte de eso es pasado. ¿Pasado? ¿Ya no hacen falta humanistas? Veamos nuestro presente. Se dice que en el 2001 comenzó una nueva era.

A los hombres que iniciaron esta era, a los que pilotaban los aviones estrellados el 11 de septiembre, todos con una gran formación técnica.  ¿Qué les faltó?

A los terroristas de Isis que matan a los que no profesan su desquiciada visión de la religión y  que destruyen las mejores expresiones del simbolismo humano. ¿Qué les falta?

A los hombres que secuestran niñas por miles, a  los que destruyen  los cuerpos, las mentes y hasta la vida de sus parejas. ¿Qué les falta?

A las personas que confunden supersticiones y costumbres bárbaras con  conocimiento y con un orden justo. Las opiniones sin fundamento con el verdadero saber ¿Qué les falta?

A los países que blindamos nuestras fronteras dejando que vaguen a la deriva barcos con miles de personas hambrientas, o que se hundan en nuestras costas. ¿Qué les falta?

A unas economías que dejan a millones de personas sin recursos para vivir con una mínima dignidad, a un sistema productivo que nunca en la historia ha producido tanta riqueza, pero también, que nunca había generado un reparto tan desigual de la misma. ¿Qué les falta?

A unas tecnologías que nos ha proporcionado una calidad de vida inimaginable para nuestros antepasados, pero también que nunca habían provocado una explotación  tan extendida de personas y recursos.  ¿Qué les falta?

¿Qué les falta? ¿Acaso más formación en conocimientos científico-técnicos, en productividad, en marketing…? O más ideas. Ideas como racionalidad, justicia, igualdad, dignidad, diálogo, libertad política y religiosa, valores cívicos, crítica. Y los argumentos de quienes las crearon, y conocer la historia de las luchas, eternas, por su conquista.  Ideas que vacunen a nuestros jóvenes, desde muy pequeños, contra la intolerancia, el racismo, el machismo, el clasismo, la indiferencia ante el mal ajeno, el odio a lo distinto, la avaricia insaciable. Teorías que nos ofrezcan argumentos para defender que de poco sirve una economía que aumente la productividad si no se distribuyen de manera más justa los beneficios, y que nos blinden contra las falacias de quienes disfrazan de bien común lo que tan solo son intereses particulares.

Y más arte, y música y literatura. Vehículos insustituibles para expresar y canalizar nuestras mejores emociones, y conocer,  sentir y preocuparnos por  la vida de los otros, que es nuestra propia vida.

Homero, Hypatia, Platón, Kant, Rousseau, Marx,  Hannah Arendt, y no menciono a más porque aunque nombrase a decenas me dejaría a la mayoría. No serán vuestras ideas las que aprendan los jóvenes que deben solucionar estos problemas, porque nos ha caído en suerte que tomen decisiones unas mentes preclaras como nunca han existido antes, que se consideran habilitadas  para decidir qué tipo de conocimientos valen y cuáles no valen.  Y sacrifican a los nuevos dioses de la rentabilidad, del beneficio rápido y cuantificable, de la competitividad a cualquier precio, la herencia de nuestros mejores intelectos. Pero hay que reconocer que no utilizan hogueras para quemar los libros de autores inútiles, como hicieron otras insignes personas en el pasado, se limitan a quitarlos del currículo. Qué podemos y debemos decirles, alto y claro, que "solo un necio confunde valor y precio".
           
Pido perdón a nuestro alumnado porque no nos quejamos lo suficiente, y quizás, hasta más personas lo aplauden que lo condenan. ¿Tan ignorantes nos estamos volviendo, o nos están volviendo, que no comprendemos que el saber humano es uno, que si hablamos de ciencias y de humanidades es solo porque  la realidad  es tan diversa que nuestro conocimiento e interpretaciones sobre ella también tiene que serlo? ¿Qué nuestro saber y nuestra creatividad es tan amplio que, simplemente,  necesitamos hacer clasificaciones?

Afirmo que una educación concebida únicamente como parte de un modelo de mercado no solo no es la solución, sino que pasaría a ser parte del problema. Educar para que haya más personas que sepan mucho de algo, y nada de todo lo demás, no es la formación que se necesita para enfrentar los problemas religiosos, políticos, económicos y medioambientales de cuya resolución dependerá el tipo de futuro que tendremos. ¿Qué debemos hacer en la escuela? En la escuela, por encima de cualquier ideología, debemos formar personas, ciudadanos y ciudadanas, no súbditos ni clientes, a los que transmitamos la riqueza de todo el conocimiento y la creatividad humana. Y luego, estas personas elegirán, se harán médicos, ingenieras, escritores, políticas, químicos, abogadas, etc, etc.

Acabo ya. ¿Cuál es mi deseo para ustedes? Para todos ustedes.  Les deseo  curiosidad, capacidad y tiempo para aprender y disfrutar de la filosofía y de la física, de las matemáticas y de la lengua, de la biología y de la música, de la historia y de la economía, de las lenguas clásicas y del inglés o del alemán. Y que disfruten ilimitadamente de la literatura y el arte que nos hacen evadirnos maravillosamente de la cotidianidad, y que son los mejores instrumentos para conocer el corazón humano.

Espero que os haya gustado  este discurso en defensa  de las humanidades, porque es un encargo.   Me lo ha pedido una alumna, y no cualquier alumna, sino una de las tres mujeres que se han llevado las matrículas de honor este año, y que eligió estudiar humanidades, Paula. Y esto me sirve para señalar un último rasgo de este grupo: demostraron que saben elegir pues la eligieron a ella como su delegada y a mí como su madrina.

Alumnado de 2 de bachillerato del IES José Zerpa.  De humanidades y de ciencias. Que esta sociedad sepa y pueda daros todo lo que os merecéis."

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